Aquí hay un poco de todo, sobre cosas que me gustan en la vida. Fotos, comentarios en pro y en contra de diversos temas. Avanzaré poco a poco.

Lo que me hace feliz

Estudios


Familia

Hijo de Miguel Angel Norzagaray y Esther Basilisa Cosío Lara. Fuimos tres hermanos de ese matrimonio, Yuye, mi hermana mayor y Joao, mi hermano menor.

Mis padres

Mis padres
Mis adorados padres. Foto de hace muchos años.

Esther Basilisa Cosío Lara

Nació el 9 de enero de 1934. Lo que más admiré de ella toda la vida fueron tres cosas: su calidad como cocinera, que sabía hacer familia y su sentido del humor. La cantidad de anécdotas que se cuentan de ella en mi familia es casi inagotable. Se reía sin problema hasta de ella misma.

En 2007 tuvo un accidente vascular que la dejó en cama y sin hablar. Murió en 2009, luego de mes y medio en el hospital, sin haber vuelto a dar señales de conciencia. La extraño mucho y es tema común de plática con mi tribu. No conoció a mis hijos, pero sí supo cuando Irma se embarazó de Miguel, rebozaba de alegría y le sobaba la panza a Irma cuando íbamos. Se merecía un mejor final.

Miguel Angel Norzagaray

Nació en La Paz el 29 de septiembre de 1943.

De mi papá hay muchas cosas que decir. Su origen en condiciones difíciles no le impidieron abrirse paso en la vida. Su empuje y capacidad intelectual lo sacaron de un bache en el que algunos de sus compañeros de juegos de la infancia se quedaron.

Formó parte de diversas agrupaciones musicales. El Trío Remembranza, la Rondalla Azul, El Malibat, su grupo en La Caleta son excelentes ejemplos. Miembro fundador de la Rondalla Azul (borrador).

Primos

Crecí rodeado de muchos primos, especialmente del lado de mi mamá. Tuvo 7 hermanos, así que mis primos formaban una familia Telerín: había de todas las edades. La mayor mi prima Lupita, el menor, mi hermano Joao.

Del lado de mi papá, mi tía Rosario (su hermana) tuvo 4 hijos y las edades coincidían bastante bien. Mi tía Pacha (su hermana menor) tuvo más hijos, mayores que yo la mayoría, pero se fueron a vivir a San Luis Río Colorado, así que la convivencia era menor.

Juventud feliz

Demasiado que decir de mi época de la primaria, secundaria y prepa. Poco a poco.

Soy de las generaciones que vivieron reencuentros gracias a las redes sociales. Facebook permitió encontrar a compañeros de todos los niveles educativos. Fue cosa de tiempo para tener un grupo de Whastsapp de la primaria, scundaria y universidad. Lamento no estar en alguno de la prepa, aunque tengo de contacto a varios. Este tipo de reencuentros no lo vivirán nuestros hijos, que ya no perderán contacto con sus amigos cercanos.

Mi tribu

Verano de 2000

Tenía pocos días como jefe de departamento cuando llegó un profesor de Ciencias Marinas, Carlos Villavicencio, para invitarme a un convivio de cierre de un evento que acababa de terminar y el departamento (no yo) había participado de diversas maneras. Fue como hacer caravana con sombrero ajeno, así que dudé asistir. Por fortuna, fui un rato a cumplir. Llegué al Hotel La Concha, saludé gente y me senté donde estaba Carlos y otros profesores, una mesa de adultos, la mayoría eran estudiante. Ahí me tocó ver a una chica muy linda, de esas caras preciosas que hacen voltear, con una linda sonrisa.

Mi mayor sorpresa fue que fue y se sentó a mi lado, porque iba junto con una pareja de profesores del CICIMAR. Se llamaba Irma, en ese entonces estudiante de la UABCS, de Agronegocios. De La Concha nos fuimos y nos metimos a La Pitahaya, un bar. Ya no salió de mi vida. Nos conocimos un 3 de septiembre y nos casamos 366 días después.

Ella terminó de estudiar poco despues. Fueron años de varias salidas a congresos y de formular planes planes. En 2006 nos fuimos a Hermosillo, un delicioso año. Al regresar a La Paz, compramos casa, era 2007, mi mamá tuvo su accidente vascular en primavera de ese año.

Luego de 10 años juntos, tuvimos a Miguel. Dos años después a Antonio. Cuando los veo siempre recuerdo que en alguna ocasión, mi papá me dijo: cuando tengas un hijo vas a entender la emoción que siento cuando te veo. Lo entiendo ahora. Veo a Irma y no me imagino la vida sin ella, pese a todos los proyectos por los que ronda mi mente, ella conserva un lugar especial.

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Guitarra

Verano de 1979

Entré a los 9 años a la Escuela de Música. Solfeo con Juana Teresa Ruiz Aguirre y pocos meses después batería con el profe Polo Montoya. Luego guitarra con él mismo. A los pocos años ya estaba con Jorge Isidoro Cardoza López. Grandes años, siguiendo los métodos de Sagreras, Carulli y Pujol.

Conocimos un nuevo mundo cuando nos visitó Selvio Carrizosa, maestro del Conservatorio Nacional, y nos abrió las puertas a lo que era tocar guitarra en serio. Detalles técnicos como los cruces, la optimización de movimientos, el cuidado de las uñas y mucho más.

Yamaha

Aprendí rápido y a los 15 años comencé a dos clases en la academia Musical Bustamante. Mis primeras experiencias enseñando a otros y mi primera lanita. Fue una buena etapa. Entre otras cosas, tuve la oportunidad de ir al DF, al Seminario de Guitarra para Maestros de Yamaha. Ahí conocí a varios excelentes guitarristas y conseguí fotocopias de muchísimas partituras.

El más notable fue sin duda Juan Carlos Laguna, estudiante de la Escuela Nacional de Música de penúltimo año. Me invitó a ir a su casa y me sorprendió la cantidad de partituras en su cuarto, por todos lados. Alteros y más alteros, aparentemente desorganizados.

Trío Giuliani

Debió ser a mediados de 1990, cuando acompañé a Myriam Cisneros a la Casa de la Cultura porque ella quería tomar clases de baile folclórico. En una oficina encontramos la lista de cursos y maestros y vi que quien atendía guitarra clásica era Pablo Edmundo Ríos. Myriam se apuntó y yo no iba con la intención, pero también me apunté a la clase. Ya tenía referencia de Pablo por mi primo Jesusi, que lo conocía de ambientes musicales.

Myriam no corrió con suerte, no se abrió su curso. A las pocas semanas comencé a ir con Pablo a tocar guitarra y por esos días también llegó Alejandro Barceló.

Pablo organizó de inmediato tríos y duos para ensayar. A los pocos meses ya andaba consiguiendo conciertos con el Instituto Sonorense de Cultura. Para Alejandro y para mi, estudiantes, era una lanita que no nos caía nada mal. Así conocimos diversas poblaciones de Sonora.

Fueron años felices practicando guitarra. Yo iba casi todos los días a las 7pm a practicar, tuviera trabajos o exámenes.

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Carne asada

Pasión despertada por las costumbres de mi familia. Muchas reuniones de la infancia incluían brasa de carbón, generalmente con carne, a veces pescado. Al vivir lejos en los 90s, disfrutaba al máximo cada vez que venía de vacaciones a La Paz.

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Ciencia

Me gustó desde que recuerdo. Documentales diversos, Cosmos de Carl Sagan, pláticas con Enrique Nava que era profesor de química y cosas así me motivaron mucho. Tres libros me marcaron desde la primaria: Cazadores de Microbios, Aritmética Recreativa y Matemática Recreativa. Puedo decir que mi entusiasmo por la ciencia fue principalmente en solitario. De niño encontré pocos que me siguieran la idea. Leonidas Reza, en la primaria fue el que más.

En la secundaria estuve en electricidad. Mi amigo Mingo, era el que más me seguía las ideas de ciencia, pero no tanto como Leonidas. Un gran proyecto que hicimos fue una exposición de animales vivos, en segundo de secundaria.

En la prepa entré a Técnico Laboratorista Químico y tuve la fortuna de tener como compañeros de salón a varios que sí disfrutaban de la ciencia. Noe fallecido en la pandemia, Eduardo Ruiz, con los que después casi no tuve contacto. Luego me fui a la UNISON a estudiar matemáticas y caí felizmente en la astronomía.

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